dic 11, 2009
admin

Figuritas del Belén…

Cuando yo era pequeño, mi padre y yo montábamos un belén en el mueble bar de mi casa, con unos muñecos barateros, estraza, cartones y papel de plata. Hoy en día eso se ha perdido y los belenes son un negociazo (sobre todo en el sur de España) con elaborados decorados, mecanismos automatizados, y miles de pequeños accesorios. ¿Por qué? Porque cualquier cosa que comience a venderse bien, acaba convertido en objeto mercantil, desapareciendo por completo su función primigenia. Lo importante, por encima de todo, será VENDER, VENDER, VENDER. Eso, como publicista me viene de fruta madre, pero como consumidor no deja de tocarme las narices. ¿Por qué? Porque se permiten aberraciones como éstas… hechas sin pensar, “deprisa y corriendo”  (como con los Cristos del todo a un eulo), todo sea porque la gente siga comprando nuevas figuritas para su belén. Las fotos están tomadas por un servidor en el mercadillo de belenes de Sevilla. Ejemplos:

Don diablo se ha escapado, yo no sé cómo ha pasado...

Don diablo se ha escapado, yo no sé cómo ha pasado...

Punto uno: ¿Qué coño hace el diablo en un belén? ¿Tentando a la mula? “¿Quieres pasar hachís por la frontera?” (no hago el chiste de “para Belén va una burra cargada de chocolate”, porque ya salió en “El club de la comedia”, interpretado por Manel Fuentes, y más tarde lo copió Tony Rodríguez).

Punto dos: ¿Pero qué diablo es ese? ¿Ese fue el diablo que tentó luego a Jesús en el desierto? Entonces en vez de decirle “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan”, le habría dicho “Truco o trato!”.

Con el diablo cerca, es normal que luego sucedan estas cosas:

La sutilidad hecha figurita de belén...

La sutilidad hecha figurita de belén...

Una huevera (señora que vende huevos), que se ha caído y deja entrever sus pantorrillas. Esto es lo más parecido que he visto en mi vida a un Pin-Up en formato belenístico. Nótese el erotismo que emana de esos grandes y desproporcionados senos rozando el suelo (¿de verdad hacía falta ponérselas así de grandes?), la postura “casual” de la columna retorcida (debe ser la típica  huevera-contorsionista del pueblo, o está estirando la espalda), y sus piernecillas elevadas como la Lolita de Nabokov (sólo le falta la piruleta) que hacen que su falda suba y ofrezca a los pastores una hermosa visión de lo que la misma suele esconder. Lo que sí queda claro es que los huevos que quedan en la cesta están metidos a presión, porque a pesar de estar ésta tumbada, no se ha movido ni uno. Y aún me surgen muchas preguntas ¿Esas ropas son las que llevaban en la Palestina del año 0? ¿Y si querían que fuera erótico… por qué una vieja? Porque esa señora, con ese pelo grisáceo, ha tenido que partirse la cadera del hostión. ¿ Y…¿cómo reaccionan los pastores ante este erotismo que inunda el ambiente?… pues mirad al tipo de atrás. ¡¡Está sobando a una oveja!!

¿No es verdad, ángel de amor...?

¿No es verdad, ángel de amor...?

Y qué carita tiene… Él está a lo suyo, sobando (en el mejor de los casos) al pobre animal (que trata de zafarse con cara de desesperación, emitiendo un balido de socorro), con cara de enamorado que mira la luna mientras recita versos del Tenorio. La oveja se llama Doña Inés… y ahí lo dejo. Para terminar el post, os dejo con una entrañable figura. La del alfarero ciego.

Estaba por aquí...

Estaba por aquí...

Se ve que hicieron el muñeco y la mesa por separado… y claro, ahora no encajan ni de coña. Parece que el pobre hombre, alfarero y ciego (al que por cierto, han vestido como un troglodita, con una especie de peto de pieles), dejó un cántaro a medio hacer encima de la mesa y ahora no lo encuentra… está ahí palpando el aire, a ver si da con él, con carita de “Pues yo juraría que lo dejé aquí”. Aunque… por la postura de las manos, también es posible que esté pensando en la señora huevera.

(CONTINUARÁ…)

2 Comments

  • Juas juas juas!!! Es cierto, se ven aberraciones enormes en los puestos. Y también cada parafernalia… Si hiciera un belén le pondría un volcán de esos que con una mezcla química entran en erupción… Y un prostíbulo!!

    Besitos!

  • Sí, el Club Magdalena’s…

    ¿Y la escala? Mi castillo de Herodes era más pequeño que el cerdo del establo

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